He tenido la oportunidad de leer unas declaraciones del economista Gay de Liébana en la que comentaba lo guay que sería una Canarias independiente.
Sin duda, este caballero está poseído por ese gen que emplean los catalanes para gritar cuánto les roba España o por su tan cacareada independencia y que le ha hecho una mala jugada, tal vez debido al bochorno que estamos padeciendo últimamente. Como si la clase política canaria no fuese horriblemente mala ya de por sí, solo faltaba que viniesen gente de fuera y que desconoce lo que es vivir en Canarias para decirnos lo que es mejor y lo que es peor para los canarios. Y lo que ha dicho no tiene sentido en esta realidad que vivimos, simplemente porque sería una sentencia de muerte. En un futuro más o menos lejano ya se verá.
Independencia sí, pero de esta gente y de sus estupideces.
Un cordial saludo.