jueves, 3 de febrero de 2011
El regreso.
Lorenzo Olarte se está convirtiendo en un boomerang, ese objeto volador que termina volviendo al lugar de lanzamiento. Habría que comprobar cuál es el brazo que hace el lanzamiento y el interés que tiene.Es una pena que no haya puesto punto final a su trayectoria política,sobre todo después de las elecciones del 2007 en las que fracasó. Un dicho médico dice que el reconocimento de la enfermedad es el principio de la curación, y el padece la enfermedad de la falta de poder y no quiere reconecer que la padece. Una vez más su regreso huele a oportunismo, a agarrar cargo, a a ver en que me puede servir la política.
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