Soy un usuario habitual de las guaguas de esta ciudad y desde este modesto recuadro quiero denunciar la mala educación que en ellas viaja, sobre todo en su formato juvenil y adulto.
Un ejemplo: Ya puede uno ir arrastrándose por el suelo y agonizante, chacho no se levanta nadie para cederte el asiento, y eso que siempre está ocupado el asiento resevado que dispone la guagua para esos casos específicos. Que no me levanto porque estoy muy cansado, coño. Además la culpa la tiene la guagua que no tiene más asientos y camine que está jodiendo el paso a los que vienen detrás.
¿ El chófer ? Déjelo tranquilo, que bastante tiene con arrancar de forma brusca para que te acuerdes de su madre con la puñetera maniobra, porque siempre te coje sin agarrarte a algún sitio, su mala manera de conducir y de sus peores modales. Gracias a Dios, no siempre es así.
Si, si mucha educación para la ciudadanía, mucho presumir de progreso y de progresistas, pero a mí con detalles como el expuesto anteriormente, me deja muy claro que la educación lo que se dice la educación, la de toda la vida, hace tiempo que la descatagolaron de las asignaturas para el alumnado.
Saludos y hasta otro comentario.
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