Así son llamadas las reuniones del consejo de ministros del gobierno de España en las que no se dejan de aprobar las reformas que los componentes del mismo creen necesarias para intentar poner en marcha este país.
Es gracioso que haya sido el propio gobierno, en boca de su presidente, el que lo haya declarado. Normal. Llegó la hora de limpiar el salón de baile, apagar la luz, cerrar la puerta con llave y lo más doloroso: pagar la cuenta de una fiesta que se prolongó incluso cuando el anfitrión se quedó sin dinero para comprar hielo para el cubata, pero que dejó que siguiera tocando la orquesta y sirviendo copas. Que pague el otro, pensó, y los nuevos dueños del salón deben afrontar el pago si quieren hacer otra fiesta.
Saludos y hasta otro comentario.
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