jueves, 27 de septiembre de 2012

Daños colaterales.

   Yo me pregunto con qué autoridad puede un padre echarle la bronca a su hijo cuando el primero pilla al segundo cometiendo un delito: robando en el supermercado por ejemplo. Y cuestiono la autoridad del padre porque ha sido imputado en un caso de corrupción, el que sea.
   En esta época española en la que nos toca sufrir unos políticos preocupados de su interés general y de llevarse todo lo que pueda por lo civil o lo criminal, olvidamos los daños colaterales que éstos originan a su familia tanto en su ascendencia como en su descendencia y en mayor o menor grado.
   Que la corrupción va de la mano del poder lo sabemos todo y basta un momento de debilidad para caer. Pero cuando ya es un modo de ganarse la vida ¿ dónde están el respeto y la dignidad que les debe a la familia ? ¿ de verdad que ésa es la imagen que quieren dar a su familia ? ¿ tan poca consideración tiene de ella que no les importa que se enfanguen en su porquería y tengan que soportar los cuchicheos y las malas caras de los demás ?
   Años y años empleados por sus padres para que sus hijos sean personas honradas, trabajadoras, útiles y dignas para la sociedad, tirados a la basura.
   Y peor. Las esposas que lo consienten. Aún peor. Los familiares que callan. Todavía más.  Las generaciones siguientes que aprovechan al padre para ir cogiendo carrerilla.
   Saludos y hasta otro comentario.
  
  
   

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