martes, 19 de marzo de 2013

Porque no fuiste.

   La que has armado por ser hija de unos ciudadanos corrientes y molientes, carne de recortes. Porque si tu padre hubiese sido un tal Paulino Rivero, al Servicio Canario de Salud le habría faltado tiempo y personal para operarte sin demora, como hicieron con él cuando empezó a sangrar por la nariz hace ya unos años. Ni Servicio de Urgencias, ni lista de espera. Directo a la mesa de operaciones. No es de extrañar que presuma luego de las excelencias del servicio sanitario en Canarias. Si te cuelan, las cosas se ven de otra manera.
   Porque si por un casual, tu madre hubiese sido la Consejera de Sanidad, ésta mueve y remueve cielo y tierra y si hace falta habría habilitado una habitación de su casa y monta un quirófano para operarte. Y ella misma pilota el helicóptero para traer a los cirujanos de donde haga falta. Y si Paulino tiene que viajar, que lo haga en Binter o en un helicóptero de la Policía Autonómica. Que coño, hay una vida en juego.
   No digamos si hubieses sido descendiente del cada vez menos nuestro majestuoso Rey. O de Rajoy. O de Soria. O ellos mismos u otra personalidad pública importante.
   Y para terminar, las patéticas e injustificadas excusas usadas por los responsables del, para ellos, sistema sanitario envidiable, que prefirieron una muerte segura a intentar aprovechar el quizás poder salvarte la vida, con todo el esfuerzo posible. Igualito que los doctores de las SS en los campos de concentración. ¿Por qué no les preguntaron a los padres y seguir la opción que ellos decidieran?
   Saludos y hasta otro comentario.
   
   

martes, 5 de marzo de 2013

Economía.

     Desde que el ser humano anda sobre dos pies, el gobierno familiar está basado en la dirección que realiza la mujer de la economía casera. Al hombre le dejan que tome de vez en cuando alguna que otra decisión para que se crea importante, pero los euros, antes pesetas, los euros los maneja ella.
     Resulta paradójico comprobar que altos ejecutivos, presidentes de empresas, grandes, medianas o pequeñas, y pequeños, medianos y grandes empresarios, que a diario han de tomar decisiones importantes para que la nave llegue a buen puerto o simplemente se mantengan a flota un día más, se convierten en uno más de la familia en cuanto traspasan el umbral de la puerta de la que supuestamente, son los cabezas de familia. Les pasa también a los hombres considerados humildes. Por una u otra razón, dejamos que la mujer sea la que lleve la batuta de la economía en particular y la vida del hogar en general.
     Mal asunto, a la vista está, cuando el principal motor de la casa lo lleva el macho. Si éste no rinde cuentas a su compañera o cónyuge, hay gato encerrado. Si el macho además de no rendir cuentas, es el que controla no sólo los gastos de la casa, también lo que gana la mujer con su trabajo, malos tiempos se perfilan en el horizonte femenino, que se puede presentar de diferentes formas, y algunas de ellas como auténticos terremotos, víctimas mortales incluidos.
     Que Ana Mato y la cada vez menos Infanta Cristina, no se hayan percatado del lío que se les avecinaba por culpa de su media naranja, pasada y actual, no las hace inocentes. Como mínimo las hace cómplices de los latrocinios cometidos y deben pagar por ellos.
      Saludos y hasta otro comentario.