martes, 5 de marzo de 2013

Economía.

     Desde que el ser humano anda sobre dos pies, el gobierno familiar está basado en la dirección que realiza la mujer de la economía casera. Al hombre le dejan que tome de vez en cuando alguna que otra decisión para que se crea importante, pero los euros, antes pesetas, los euros los maneja ella.
     Resulta paradójico comprobar que altos ejecutivos, presidentes de empresas, grandes, medianas o pequeñas, y pequeños, medianos y grandes empresarios, que a diario han de tomar decisiones importantes para que la nave llegue a buen puerto o simplemente se mantengan a flota un día más, se convierten en uno más de la familia en cuanto traspasan el umbral de la puerta de la que supuestamente, son los cabezas de familia. Les pasa también a los hombres considerados humildes. Por una u otra razón, dejamos que la mujer sea la que lleve la batuta de la economía en particular y la vida del hogar en general.
     Mal asunto, a la vista está, cuando el principal motor de la casa lo lleva el macho. Si éste no rinde cuentas a su compañera o cónyuge, hay gato encerrado. Si el macho además de no rendir cuentas, es el que controla no sólo los gastos de la casa, también lo que gana la mujer con su trabajo, malos tiempos se perfilan en el horizonte femenino, que se puede presentar de diferentes formas, y algunas de ellas como auténticos terremotos, víctimas mortales incluidos.
     Que Ana Mato y la cada vez menos Infanta Cristina, no se hayan percatado del lío que se les avecinaba por culpa de su media naranja, pasada y actual, no las hace inocentes. Como mínimo las hace cómplices de los latrocinios cometidos y deben pagar por ellos.
      Saludos y hasta otro comentario.
   

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