Al alegato pseudoario del secretario de la FECAO, Federación Empresarial Canaria de Ocio y Turismo de las Palmas, ha salido al paso la diputada regionalista de Coalición Canaria, la Sra. Ana Oramas, que dejando al lado su empalagosa demagogia de política profesional, ha sacado a pasear su lado feminista. Y me da igual que ambas partes ya se hayan sometido al yugo obligatorio de pedir el correspondiente perdón. A estas alturas de la película que se ve en esta sala de cine llamada España, por mucho que pidan perdón, disculpas y lo siento en el alma, los asistentes a este drama no deberían olvidar el calado de los protagonistas, tanto de la acción como de la reacción, que se han producido, se producen y se producirán en este país, máxime si éstas palabras no van acompañadas de una dimisión incondicional o un cese fulminante. Que ya está bien de palabras huecas.
Retomando el asunto, pienso que esta señora con la buena oratoria que posee, pregunten si no al Sr. Zapatero, podría haber despachado este asunto que no ha dejado en buen lugar a dicha federación, a su secretario y a los habitantes de estas islas, con un buen y merecido váyase a paseo o similar. No se puede permitir que cada vez que hable una persona pública tanto a nivel local como nacional, se ensucie el nombre Islas Canarias y lo que representa. Afear las malas conductas y los actos, ya sean malos o desproporcionados, es una buena costumbre, si usando el modo correcto. Y usted lo sabe.
Sólo me queda escribir dos preguntas, que seguro me dejarán expuesto a las iras feministas de la diputada regionalista. Sra. Oramas ¿ a usted no se le van los ojos al ver en la playa, sin ropa o lo que es más libidinoso, con ropa, un cuerpo espléndidamente masculino ? ¿ No somos todos y todas, viejos verdes, mirones, más salidos que una tacha o más calientes que el palo de un churrero ?
Saludos y hasta otro comentario.
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