Yas coño resulta que
Moción de censura en La Frontera, en la isla de El Hierro. Dos que que viajan a Madrid a ver que hay de lo suyo. Otra que alarga en el tiempo la eterna promesa. Y no es la idiosincrasia del político canario. Es una enfermedad epidémica que padece el político nacional.
En el primer caso, la enfermedad aparece a pocos meses de haberse formado el gobierno que debe residir en el edificio del ayuntamiento de La Frontera, en un claro movimiento de quítate tú que me pongo yo, malamente defendido con una excusa que demuestra las malas intenciones de los censurantes que además son adivinos: una posible y futura mala gestión del gobierno que rige La Frontera. De chiste o para llorar. Depende del humor.
En el segundo caso, los enfermos son el presidente del cabildo de Tenerife don Carlos Mata y una concejala del PP, que sin encomendarse a Dios ni a diablo, se llegan a Madrid para cerrar un convenio que les de dinero para unas carreteras, con el consiguiente mosqueo general de los diversos representantes políticos que tienen que ver con los convenios de carreteras en las diferentes islas. Lo ideal sería que todos los responsables e interesados hiciesen un frente común contra un gobierno central pepesiano que se juega el ser o no ser político en las próximos elecciones generales de diciembre y al que prometer le resulta muy fácil ahora. Otra cosa es si se verá el dinero prometido después de las elecciones generales.
El tercero caso, la enfermedad se reproduce en forma de eterna promesa no cumplida y que duerme el sueño de los justos: crear empleo. Emulando al ex-presidente Sr. Rivero, que prometió 80000 empleos que terminaron junto a los 25000 millones de euros que el generoso del Sr. Zapatero prometió para Canarias en el fondo de las aguas canarias, la consejera de Hacienda Rosa Dávila ha prometido 64500 empleos en los dos años próximos. Recordemos a aquel bien nacido que anteriormente había declarado crear nada menos que 200000 empleos. Y aunque lo importante para un político es prometer, en éste caso es de destacar la caída en la cantidad de empleos a crear y la subida del tiempo a emplear para crearlos.
En fin, esperemos que éstos tres asuntos con el tiempo se deshagan como azucarillos y que nuestra casta política pase a ser clase política para que ésta legislatura sea la que marque la diferencia de las anteriores para bien de todos los canarios.
Saludos y hasta otro comentario.
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