Yas coño, resulta que
Han pasado ya más de tres meses desde que el 27 de septiembre se celebraran elecciones autonómicas y locales en una Cataluña que algunos políticos que pacen por allí creen que es el ombligo del mundo, pero con una deuda pública interna de más de 65.000 millones de euros. Más de tres meses y sin un gobierno que coja las riendas de una Generalitat a la deriva desde hace tiempo.
Se demuestra claramente que tener el poder para sí mismo es más importante que tenerlo para los demás. ¿Qué la culpa es de Artur Mas? No solamente de él. Los afiliados de Convergencia, que con un golpe de taconazo dejaron que Artur Mas se colase en la lista de electoral, las marionetas políticas y los partidos políticos que permitieron que Artur Mas se volviera a presentar en la lista electoral por su partido, las mismas que desde los días siguientes a las votaciones están metidos en faena con la formación del gobierno autonómico, pero que no quieren a éste impresentable que lo único que busca es mantenerse en el abrevadero de la política al precio que sea. Todos ellos tienen la culpa. Porque pensaron antes en agarrar la poltrona, cada cual con sus propios motivos, que en ponerse manos a la obra y empezar a solucionar los variados problemas que los catalanes tienen y que no son de moco de pavo.
Saludos y hasta otro comentario.
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