Aunque hasta ahora no había escrito sobre él, ya llevaba algún tiempo siguiendo las andanzas de este quijote tinerfeño, defensor de la independencia de las Islas Canarias. Bueno, de todas no. España se puede quedar con la que es su peor pesadilla: Gran Canaria, aunque él prefiera llamarla El Secarral.
Su lucha contra esta isla tiene varios frentes abiertos y demasiados insultos. A él siempre le parecen pocos y ha puesto uno más en su lista y, que por su gravedad, lo pone en cabeza del ranking:
Grancanarios fueron a su isla querida para provocar incendios. Como si no hubiera cosas mejores que hacer o formas de malgastar el dinero.
Y es que su mente siniestra, que le lleva ha hacer los editoriales que aupan a su periódico a uno de los más vendidos en estas islas, es una fuente inagotable de los anteriores a la par que olvidadiza, poca curiosa e investigadora. Sólo coincido con él en una cosa: el habitante de esta isla es demasiado aplatanado, demasiado conformista. Pero echando un vistazo en general, lo es el ciudadano canario y el español en general.
Si quieren pasar un buen rato lean sus editoriales, algunos son para morirse de risa, analícenlos y comprobarán que todavía hoy existen personas, casta política aparte, que creen en un pueblo llano, falto de cultura y analfabeto. Ellos se creen líderes, otros creen que lo son.
Por una vez tengo que felicitar al Sr. Rivero y todos los que nos sentimos grancanarios seguir el camino que él emprendió para demostrar al de El Secarral que los plátanos sólo son para comer.
Saludos y hasta otro comentario.
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