A lo largo de nuestras vidas, compartimos vivencias con tres personas sin rostro, invisibles, que hacen muchas cosas malas, complicándonos aún más la existencia. Aunque hay veces que esto no es así debido a que el encubierto no cumple su parte del trato.
Auténticos demonios venidos del infierno, Nolosé y Yonofuí son los brazos ejecutores del ser más malévolo que haya parido madre y auténtico cerebro en la sombra: Alguien, el cual hace, maneja, enreda y complica todo lo necesario para llevar hasta el final, sin comprobar el daño que pueda causar, su delito, permitiendo que el verdadero causante salga impoluto del lío. Son los mejores cómplices que se pueden encontrar porque no les importa cargar con las culpas.
Todos en esta vida hemos topado varias veces con estos seres del inframundo. Han sido, son y serán la excusa propia y ajena para algo mal realizado o que todavía no se ha podido hacer. No importa la gravedad del caso, la importancia del asunto, el grado de la responsabilidad. Su maldad no tiene límites y siempre estarán presentes en todos nuestros actos, atentos a nuestros despistes y siempre dispuestos a pasar rápidamente a la acción y alimentar sus egos e inflar su vanidad.
Son los delincuentes perfectos, cometiendo el delito perfecto en una sociedad perfecta para ello. Hagan la prueba.
Saludos y hasta otro comentario.
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