Esta es una época, en la que una frase está en boca de muchos políticos y en la que creen mucho ellos , ya que aventura el cambio con el cual se arreglaría la situación de España en todos sus niveles. Es una frase que empieza a ser muy conocida por los saqueados a la fuerza de este maltrecho país y que, pronunciada por los susodichos suena hasta genial, pero que en realidad sólo es una arma defensiva más del amplio vocabulario y del libreto de frases que tienen a mano y que dejan tan confundido, asombrado, en un mar de tinieblas o espesito, espesito al que las escucha. La frase: "Que sea el ciudadano el que decida con su voto". Es una frase que también tiene su vertiente, faltaría más: "Que hablen las urnas". A ésta incluso, para hacerla más atractiva, le quitan "las urnas" para sustituirla por "los ciudadanos". Genial.
Ahora, con la corrupción que se está descubriendo por doquier, han ampliado el arsenal y frases como "no me consta", "no sabía nada", "es todo una invención" y parecidas circulan por juzgados, ruedas de prensa y demás lugares de reunión, adonde acuden culpables y responsables de que se cometa el delito como gatos escaldados, para defender su inocencia en el asunto, porque además se creen inocentes unos y no responsables los otros, a fuerza de repetir la frase. Pero de dimitir nada, que es de cobardes. Felipe González se enteraba por el periódico de las corruptelas de y en su partido y tan tranquilo se quedó. Y eso que era secretario general del PSOE .
El político actual, se ha convertido en un vendedor del Oeste vaquero de Estados Unidos, empeñado con su verborrea en que el crédulo le compre el elixir para tapar su calvicie o le compre el jarabe milagroso que le curará de su mal incurable.
En fin, que si tiene usted, mi querido lector, buen verbo, mucha labia y poco escrúpulo, no lo dude dedíquese a la política, aunque sea en su comunidad vecinal. Podrá llevarse los dineros y echarle la culpa a los vecinos.
Saludos y hasta otro comentario.
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