martes, 18 de junio de 2013

Quiere ser presidente.

    La oculta declaración de intenciones de Aznar para ayudar a España y a los españoles, provocó repentinas visitas al baño, mareos, estados catatónicos, asombro, confusión y algún que otro desmayo, producidos por el ataque por sorpresa aznarista. Recuperados del inesperado y sorprendente sobresalto, los afectados se lanzaron al contraataque con las pocas imaginativas y ajadas frases políticas de siempre en defensa de lo suyo, por parte de los ideólogos políticos de ambos lados y en todos los sectores sociales en los que está instalados. Todos unidos contra Aznar, uno más a pecho descubierto que otros.
    Seguramente Felipe González habría despertado dos corrientes de opinión: la de los suyos, en la que la época en la que el PSOE y él como presidente del gobierno, España fue de lo bueno lo mejor, recordando al personal que gracias a ellos mantuvieron a raya a la derecha fascista y al franquismo, y por supuesto, la derecha política recordando el GAL y otros grandes pecados cometidos por el felipismo cuando gobernaban, qué casualidad. La gran diferencia entre uno y otro, es que mientras la ciudadanía olvida o no sabe de las andanzas Felipe-socialistas, mantiene muy frescas en la memoria las grandes obras maléficas Aznar-peperas.
    Lo que nunca sabremos es cuanto le habrá durado el hartazgo de reír por el susto dado. Probablemente no sabremos si perdería unas elecciones. Lo único que está seguro, es que si volviese a la vida política, dejaría de ganar los cuantiosos y generosos sueldos que gana en su vida laboral privada.
    Saludos y hasta otro comentario.

    

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