lunes, 3 de junio de 2013

Toy enfadao.

    Pasó el Día de Canarias con más pena que gloria, con algún que otro sancocho y cada cual pasándolo como buenamente quiso o pudo. Las portadas de los periódicos grancanarios de ese día fueron casi las mismas que las de los días anteriores y posteriores. Las emisoras nacionales en su programación habitual y las locales mucha música variada y algún que otro latigazo de isas o parranda canaria. Por lo menos en Las Palmas ciudad deberían dar más publicidad de los actos oficiales los diversos gobiernos que por aquí pululan. No basta una vasta bandera.
    En una isla no. En El Hierro el Cabildo suspendió los actos oficiales conmemorativos y propios de este día, porque se sienten marginados y andan mosqueados, ¿qué raro no?, con el gobierno autonómico por asuntos propios y que tienen en común con el ejecutivo de D. Paulino Rivero. Sin soluciones no hay fiestas canarias que valgan. Tampoco fueron a trabajar, porque lo cortés no quita lo valiente.
    Sin nada que objetar al enfado porque crean que no se les preste la atención debida y requerida para la solución de sus problemas, no creo que privar a las gentes que en esa isla viven, de las celebraciones que corresponden, vayan a perjudicar de alguna manera al presidente Rivero y consejeros. Los únicos damnificados han sido los propios beneficiarios de las mismas, los habitantes herreños que no han podido disfrutarlas.
    Ojalá que sigan enfadados y con ganas de boicotear hasta que consigan solucionar todas las diferencias que les separa del resto de Canarias, pero que lo hagan en los marcos apropiados y contra las personas adecuadas para ello, dejando a un lado a El Hierro y sus habitantes, que son la verdadera razón para resolver las cuitas. El Día de Canarias ha de servir hoy y mañana para unir, no para provocar la sinrazón de unos y la independencia de otros.

   

No hay comentarios:

Publicar un comentario