jueves, 25 de julio de 2013

Anécdota.

   Da igual que uno de los miembros del Tribunal Constitucional sea militante del PP. Como si lo es del PSOE, UPyD o Ciu. Juntos o por separado. Lo que se demuestra es el camino de la instrumentalización y el manejo por el que va el mundo de la judicatura en España.
   Cuando un juez ha de ser y parecer apolítico, imparcial y objetivo, a los jueces españoles se les ha permitido asociarse bajo denominaciones que sugieren imparcialidad, pero son todo lo contrario, o llamarse progresistas, conservadores, etc., presuponiendo una ideología política. En su época hubo jueces franquistas.
   Eligio Hernández fue fiscal general del Estado siendo militante del PSOE, lo sigue siendo, en la época en la que gobernaba, que casualidad, Felipe González, el mismo que prometió un puesto de diputado a Garzón, el cual, cuando volvió a ser juez cuando Felipe González se hizo el olvidadizo, empezó a levantar el caso GAL, entre otros. La legalización de Bildu para que se pudieran presentar a las elecciones generales del 2011, el caso Faisán, chivatazo a ETA por parte del ministerio del Interior, del que todavía se espera que a Rubalcaba, un juez le diga pase por mi despacho. O el caso Campeón, del que José Blanco ha pasado de ser acusado por tráfico de influencias a mediar en un negocio, son ejemplos.
   Hay más casos que hacen que muchos jueces, con carnet en el bolsillo o sin él, pero siempre con el acecho del que los ha puesto ahí por su traidora ideología favorable al dedazo, se vean obligados a mirar hacia otro lado, protegiendo los trapos sucios que originan no los intereses del partido, si no los intereses de los políticos del partido.
    Saludos y hasta otro comentario.

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