viernes, 2 de agosto de 2013

Bueno, vale

    Ya coño, resulta que:
    Al final sí compareció Rajoy. De buena o mala gana, con buena o mala gana, obligado o voluntariamente. Lo cierto es que tragó saliva y cogiendo al toro por los cuernos, defendió y justificó sus palabras y sus obras, afeó las de la oposición y atendió a todo el que quiso intervenir. Como siempre .
    Compareció para decir lo que muchos barruntábamos, aunque reconociese su error, y tirando del manual del político cogido haciendo lo que no debe, aunque crea todo lo contrario. Si aún hoy queda algún ingenuo o buena persona que crea en la buena fe de los políticos, que despierte ya. En el país de la picaresca, ahora mismo ellos se llevan todas las medallas y hasta los diplomas.
    Lo que no se entiende es que con una oposición que por mucho interés que le ponga, está para un derribo y nueva edificación, sobre todo si quien le pide explicaciones debería estar imputado en el caso Faisán, fue miembro de un gobierno que primero negó la crisis para después prometer que España saldría de la crisis al año siguiente, que llevó al PSOE a la derrota más absoluta en el año 2011 y no exige dimisiones a los suyos por los Eres de Andalucía, etc, etc, y con el resto de los partidos del Congreso que o no son un buen ejemplo a seguir por una u otra causa o no tienen mucho que decir o mucho que callar, lo que no se entiende es que no lo haya hecho muchísimo antes.
   Saludos y hasta otro comentario.

    
    

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