jueves, 22 de agosto de 2013

Orgullo y sensibilidad

    Yas coño, resulta que:
    Todos los canarios sabemos que Paulino Rivero y José Manuel Soria, presidente autonómico y ministro, no se llevan bien. Tienen cuitas del pasado a resolver y salta a la vista que Soria no es de los que perdona ni olvida, como hemos comprobado con las tasas aéreas. Rivero lo único que puede hacer es defenderse y lanzar contraataques para restar fuerza y potencia a los ataques del ministro. Esto no quiere decir que sea un buen presidente. Es poseedor de buenas intenciones rellenas de buenas y bonitas palabras y con muy poquita obra bien hecha.
    Lo que desconocemos es la opinión verdadera y auténtica de Rivero sobre si está a favor o en contra de las prospecciones, que mantiene oculta en la intimidad de su persona. La oficial, la que conocemos todos, es una maniobra política pensada para usar las veces necesarias contra Soria. Y quiero recordar que en todo este asunto hay un político que quieres hacer las prospecciones por narices y hay otro que por encima de su cadáver.
    Reitero: es sólo cuestión de mucho orgullo y poca sensibilidad, ya que realmente no se han sentado ha hablar del asunto. Ni en este ni en otros asuntos de vital importancia para Canarias, ya que todo lo han llevado al modo personal, disfrazándolo de política para justificarlo y sin pensar en los canarios, que somos los que sufrimos las consecuencias de su pelea.
    Como ya comenté una vez: Se trata de ver quien tiene la meada más larga o la que llega más lejos. Y en este juego no hay vencedores pero sí muchos perdedores.
    Saludos y hasta otro comentario.

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