lunes, 6 de enero de 2014

Cuestión de país

   Yas coño, resulta que:
   Me fastidia un país que se llama Otro. Es como esa persona, hermano, amigo, compañero de trabajo, amante a la que se refieren los demás cuando es mejor que uno, porque lo que tiene es mejor, que lo hace mejor. Y, picado en el amor propio, venga a buscarle fallos y errores para echárselos en cara a los criticones.
   En Otro los políticos dimiten o son cesados porque alguien ha fotografiado papeles de alto secreto que el político de turno, distraído, los llevaba en la mano y no en una carpeta, o por copiar de otro la tesis doctoral. Incluso sus ciudadanos votan no a una subida al salario nacional. Pienso que debe ser por la cantidad de comida que ingieren al desayunar y ocupados en la digestión, la sangre no les llega a la cabeza.
   El país otronés se ha convertido en mi pesadilla. Menos mal que de vez en cuando salen a la luz algunos de sus trapos sucios con los que recorto el marcador del partido entre los pros y los contras que estoy jugando y que me hacen pensar que Otro se parece al país en el que yo vivo. Pero debo confesarlo: está ganando por goleada.
   Saludos y hasta otro comentario

No hay comentarios:

Publicar un comentario