Yas coño resulta que
Allá dónde van siembran terror y muerte. El control que ejercen con sus normas y reglas sobre la forma de vivir y de pensar, hace de las personas que tienen la desgracia de vivir bajo ellas, esclavas sin escapatoria. Y es normal que deseen la destrucción de lo que es decadencia y vicio a sus ojos y que les rodea. Su ignorancia de la libertad individual de las personas, el poco valor y respeto que le dan a la vida humana, les hace acreedor de ésa ansia. Son títeres manejados por la más cruel dictadura que ha existido y existe en el tiempo: la religión.
En Siria han lapidado a una mujer, cuyo delito fue ser adúltera. Sus jueces fueron personas rabiosas, que descargaron toda su ignorancia yihadista sobre ella. No admitieron sentimientos humanos o la chispa del deseo sexual. Con total desprecio hacia la vida privada de dos personas que tomaron la decisión de irse a la cama porque sí, pero un con gran sentido de su justicia religiosa, sentenciaron a la mujer a morir apedreada. Del hombre, o la mujer, no se sabe nada oficial. Pero podemos imaginar.
Saludos y hasta el próximo comentario
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