Quería comentarle lo sucedido con el Sr. Echenique, pero lo voy a dejar para el siguiente comentario porque quisiera contarle mis cuitas sobre el excesivo nerviosismo español existente, sobre todo en aquellos medios en los que el ciudadano puede meter baza, no importa su status en esos medios, o en aquellos que pueda manejar a su antojo.
Ya sea político, religioso, delictivo o de justicia, el lenguaje que usa el español para opinar deja bastante que desear en un país que lleva ya recorrido mucho trecho democrático y garantizando la libertad de expresión.
Será por la etapa tan malísima que estamos pasando los que en España vivimos y que la ha sumido en una permanente crisis de nervios, pero algunos están aprovechando esa democracia y esa libertad existente para opinar con ánimos revanchistas propios de una época que acabó en una guerra civil y que nunca dejamos de olvidar porque es usada como arma o como escudo según sea la persona.
Debemos recordar que la libertad y el respeto de una persona en una democracia que garantiza ambas cosas, acaban donde empiezan la libertad y el respeto de la otra persona que vive en esa misma democracia. Y lo que no nos gusta se puede cambiar, pero no usando el insulto y la falta de respeto por bandera.
Un afectuoso saludo