Ahora cada vez que recordamos la fecha que te hicieron marchar, la gente de buen corazón te recordamos con pesar y lamentamos que tu sacrificio, inútil como todos los demás, no haya servido para nada. Sólo para que se pastelee políticamente con algo que sólo tiene solución de cárcel a perpetuidad y para demostrar lo poquito con que se conforma los que nos gobiernan.
Sólo nos queda el consuelo y el recuerdo de la unión de todos los que nos sentimos identificados contigo, haciendo causa común para evitar tu marcha.

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