viernes, 13 de julio de 2012

Hace quince años

Te hicieron marchar sin dejar despedirte de tus padres y hermana. Lo hicieron con saña y odio. Muchos eran los que tenían la esperanza de que no fueran capaces de hacerlo y que dejaran quedarte. Pero nada bueno se puede esperar de gente educada en el odio al que es diferente políticamente.
Ahora cada vez que recordamos la fecha que te hicieron marchar, la gente de buen corazón te recordamos con pesar y lamentamos que tu sacrificio, inútil como todos los demás, no haya servido para nada. Sólo para que se pastelee políticamente con algo que sólo tiene solución de cárcel a perpetuidad y para demostrar lo poquito con que se conforma los que nos gobiernan.
Sólo nos queda el consuelo y el recuerdo de la unión de todos los que nos sentimos identificados contigo, haciendo causa común para evitar tu marcha.

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