La ministra Ana Mato debe dimitir. Demostrar sorpresa porque se ha descubierto los fraudes cometidos en la compra de fármacos es de una indecencia sanitaria que si no fuera porque ya estamos escaldados de la desverguenza que tienen en común toda la casta política, debería haber dejado el cargo al minuto siguiente.
En este país la trampa, el fraude, la corrupción y la cuña o enchufe es algo cotidiano además de variada: pagos sin facturas, cobrar el desempleo y trabajar sin contrato, empresarios que dan sin trabajo sin contrato, horas extras sin pagar, ayudas económicas a quien no lo necesita, etc, etc.
Opino que desde hace más de cuatro siglos demasiadas gentes han convertido a España en el país del chorizeo, para escarnio y ofensa de las personas de bien y que quieren lo mejor para el país y sus conciudadanos.
Los principales partícipes de esta situación, políticos como Ana Mato, que saben todas estas cosas y no toman las medidas de control oportunas y que además se hacen los nuevos, riéndose en la cara de las personas con buena voluntad. Y lo peor es que muchos de ellos también participan, de una u otra manera.
Saludos y hasta otro comentario.
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