viernes, 27 de julio de 2012

Joder.

  Ha pedido perdón. Pelillos a la mar. Una broma pesada. No pasa nada. Es una más. Suma y sigue. Aquí pan y en el cielo bizcocho.
  Así es el político español. No tiene verguenza. Mete la pata, pide perdón y ahí acaba todo. De vuelta a su posición original en el tablero del juego político. Dispuesto para otra jugada. Ni cese ni dimisión. Sobre todo si pertenece al montón, porque tendría que lismonear un puesto donde seguir medrando. Ejemplos los tenemos a montones. Entre pillos anda el juego.
  Y en este caso hasta el que se jodan es tardío. Jodidos estábamos ya. Lo asombroso y triste es comprobar como cada vez es más gordo lo que nos jode. Sólo falta pedir perdón por dar la espalda.
Saludos y hasta otro comentario.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario