viernes, 27 de diciembre de 2013

Fantasmas de la Navidad

    Yas coño, resulta que:
    Entre frases que auguran la hipotética salida de la crisis, teorías de creación de empleo, conjeturas de repuntes de la economía, supuestas empresas que empiezan a reflotar.
    Entre rumores que posibilitan créditos para la rehabilitación de la planta hotelera, a la espera de los ochenta mil empleos prometidos, una persona rebuscó, encontró y desayunó los restos de comida que había encontrado en un contenedor de basura. Mientras, la gente pasaba a su lado con indiferencia, quizás ya acostumbrada a ver esta imagen que azota nuestra actualidad.
    Un primer sentimiento de vergüenza inundó mi interior dejándolo sonrojado. Tal vez por pertenecer a una sociedad a la que le importa bien poco el hambre y la miseria que la está inundando y a la que se le va la fuerza en redes sociales.
    Seguidamente otro de frustración ante la impotencia de ver que las personas que tienen el poder de sacar del atolladero a los ciudadanos, se dedican a justamente a lo contrario después de clamar que así lo harían o clamando que lo harán cuando les toque, en una guerra total e inútil de yo soy mejor que tú o de tú peor que yo, mientras se dedican al saqueo de un tesoro que no les pertenece.
    Pero un pensamiento ensombreció frases, augurios, hipótesis, teorías, conjeturas, supuestos. Un pensamiento que puso en entredicho posibilidad y espera. Mañana o pasado mañana, quizás el próximo, esa persona que busca restos de comida en la basura puedo ser yo. O tú.
    Saludos y hasta otro comentario

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