Yas coño, resulta que
Para continuar la mala racha familiar, al borracho homicida Ortega Cano le caen dos años y medio de cárcel, aunque en la práctica estará como mucho dos, gracias a esas estúpidas normas que existen en el régimen carcelario, que permiten rebajar la condena pero que no benefician en nada a la víctima de lo o los delitos cometidos por el reo.
Él sin nada de la famosa dignidad torera, sin nada de la famosa vergüenza torera, sin sentimiento de vergüenza pero con la cara más dura que se pueda tener, con el mayor de los insultos morales que se puedan decir, ha pedido ¡el indulto!.
No ha pedido perdón a la familia, no muestra arrepentimiento por el gran daño familiar causado, no se ha mostrado una empatía con la familia. Sí ha pedido el indulto, como si se estuviera cometiendo una gran injusticia hacia él. Este sujeto ha tenido tiempo de casarse, ser padre de nuevo y de ver como uno de sus hijos es también un delincuente en potencia. ¿De la otra familia? Nadie o casi nadie se acuerda. El que menos, él.
No acepta la sentencia porque es admitir ser responsable y culpable del homicidio. Porque debe de considerar que la persona a la que le causó la muerte y llevar la desgracia y el dolor a la familia del fallecido que ha causado, es sólo un daño colateral por conducir borracho. Debe entender que sólo debe ser juzgado por conducir borracho y punto. Carnaza para que el periodismo rosáceo sacie su asquerosa e insaciable sed de sangre y le rían la gracia.
A mí lo que me extraña es que sólo tengas que pasar dos años y medio en la cárcel, cuando deberías pasar al menos cuarenta.
Saludos y hasta otro comentario
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